Entrevista: El salto al ruedo del 30 de diciembre de 2008

El 30 de diciembre de 2008 tres activistas antitoreo de la Federación de Comités de Liberación Animal saltaron al ruedo de la plaza de torturas de Cañaveralejo en Cali.  Esta es la historia de ese salto y su significado, contada por uno de ellos.

Kwika: Antes que nada, muchas gracias.  Esta  no es una entrevista parcial, objetiva.  Esta es una entrevista desde el afecto, desde el corazón.  Cuando ví por primera vez ese salto al ruedo que quiso y pudo decir tanto me sentí inspirado.  Conmovido.  Regañado.  Ví de nuevo esos contrastes profundos entre los que amamos la vida en todas sus manifestaciones y la consideramos sagrada y entre quienes no ven.  Pero también los contrastes entre los que luchan y quienes, bonachones, diría Quino a través de Mafalda, decimos amar las diferentes formas de vida pero no hacemos nada cuando a la vida la amenaza el horror, la codicia, la avaricia, la prepotencia, el egoísmo… y así nos volvemos cómplices de la barbarie y la ignorancia.

Por todo esto, esta entrevista es una forma de decirles gracias.  De compartirlos.  De multiplicar el corazón y el amor de ustedes, su lucha, para que otros crean y piensen y hagan.

Es la hora de hacer.  De volvernos cómplices no del horror sino de la lucha por un mundo con menos sufrimiento.  De multiplicarnos.

Vamos a las preguntas.

K: ¿Por qué y cuándo nace la idea del salto al ruedo?

Terry H: Hace años, no recuerdo cuantos. Fue una idea que tuve después de organizar la primera protesta frente a la plaza de tortura de Cali. El no haberlo realizado antes fue por no quererle aportar ni un centavo a la plaza. Pero como no se pudieron conseguir las boletas regaladas, me aburrí de esperar y tocó ceder un poquito en la coherencia, teniendo en cuenta el impacto que sabíamos iba a tener. Además creímos que ya era hora de avanzar en los métodos, que la población lo sabría entender y hasta de pronto los mismos aficionados se podrían dejar tocar y cuestionarse, tal como sucedió. El movimiento antitoreo ha crecido y cualificado pero le estaba haciendo falta un empujón, subir la moral  para tener la certeza que el fin del toreo puede estar mucho más cerca. Todo comenzó a tomar forma un año antes cuando un compañero y una compañera de la Federación de Comités de Liberación Animal ingresaron por primera vez a los tendidos y desplegaron una pancarta en las graderías mientras se realizaba la corrida de despedida de Cesar Rincón.

¿Cómo se prepararon?
Lo que puedo decir es que fue con mucho pasión y amor, había mucho entusiasmo en el ambiente. También físicamente para el salto, que no es nada fácil y produce miedo pues hay que aterrizar en un tubo de no más de tres centímetros de radio, le calculo, que está a más de metro y medio de distancia de los tendidos y a un metro sesenta de altura. Suena más sencillo de lo que se ve. Cuando uno está parado allí piensa que si uno se cae o resbala del tubo, chao dientes o queda tío por obligación y no por elección.

La otra preparación fue mental, fortalecer el espíritu estoico, que sabíamos tendría que estar presente. Paradójicamente fue a Juan David  quien mayor esfuerzo personal le tocó hacer en este sentido. Y afortunadamente lo hizo bien pues a él fue quien sacaron del pelo y le toco la peor parte adentro.

Contános sobre ese día.  ¿Cómo fue la entrada, la ubicación, la antesala para el salto?
Se entró normal, con boleta en mano. Yo intenté no estar tan reconocible pues los aficionados ya me tienen fichado. Aún así antes de llegar a mi puesto el comandante policial del operativo de seguridad del espectáculo, un mayor, me vio y se me acercó a preguntarme qué estaba haciendo allí.  Estuvo cerca… en ese momento pensé que hasta allí llegaba mi participación en la acción. En todo caso esa posibilidad ya estaba prevista y en tal caso todo seguiría adelante.

Aunque no era la primera vez en que estaba en una plaza de tortura sí era mi primera corrida. Me senté a esperar el momento indicado. Nos tocó ver el asesinato del primer toro. El toro que utilizan para torear es mucho más hermoso en vivo que lo que se ve en la televisión y corriendo es aun más espectacular. Pero de igual manera es mucho más cruel y doloroso ver la tortura en vivo. Tenerse que reprimir , aunque fuera unos minutos. Yo quería tirarme apenas  salió el picador e impedir la carnicería. En un momento pensé que el caballo se iba a caer durante la pica.

Más que los golpes recibidos después, lo más doloroso fue tener que soportar ver cómo torturan al toro. Casi me pongo a llorar cuando, después de haberse doblado, se acerca el puntillero a meterle la puñalada final y al apuñalarlo el toro se para. Fue desgarrador.

Lo otro asqueante fue tener que soportar lo insulsos comentarios de la gente. Andrés sí que estuvo más de malas, le tocó detrás de un grupito como de quince pelados que no hacían más que gritar estupideces.

Y llega el salto.  ¿Cuáles son tus recuerdos de ese momento en que se lanzan y corren al centro del ruedo?
El primer día no lograba recordar mucho, fue mucha adrenalina. Recuerdo los chiflidos apenas nos tiramos. Luego cuando llegamos todos al centro y nos formamos. Lo que recordé con mayor claridad desde el principio fue cómo me sacaron cargado. Y que cuando me paré para oponer la última resistencia a que me sacaran había un señor exactamente al frente mío en las graderías que me levantaba el pulgar en gesto de aprobación. Una de las tantas cosas chistosas que pasaron.

Los momentos en que llegan al centro del ruedo y despliegan los carteles y luego son sacados a la fuerza, los tenemos en fotos y video.  ¿Qué sucede después dentro de la plaza?  ¿Qué esperaban que pasara y para qué estaban preparados?
Hay un subalterno de cuadrilla, un banderillero tal vez, que está parado al lado izquierdo y que nos recibe a todos a patadas. Yo, que fui el menos golpeado por ser metido de último, gracias a esos golpes quedé cojo unos días, como también Andrés y Juan David, herido en la canilla. Armando Rivera me pegó en la espalda, quien es el que finalmente me termina de meter. Rivera también golpeo a Juan David con puños en la espalda después de que no lograra pegarle los lanzados a la cara. Tanto a Andrés como a Juan David les alcanzaron a pegar algunas patadas y puños.

Realmente pensamos que nos iban a pegar más, que nos iba a caer una lluvia de bolillos encima pero afortunadamente los policías no nos pegaron: todos los golpes provinieron de los empleados de la plaza. Luego nos sacaron uno por uno y al camión junto a los revendedores. Allí tuvimos vigilancia personalizada a cargo de un par de miembros del ESMAD. Nuestras cédulas fueron extrañamente retenidas durante un buen tiempo mientras estábamos en el camión que permanecía parqueado en la plaza. Luego nos bajaron para llevarnos en una panela, hasta la estación.

Una vez fuera de la plaza, ¿a dónde los llevan? ¿Qué les pasa? ¿Cuándo los sueltan?
Otra de las cosas graciosas que sucedieron fue que cuando llegamos a la estación para que nos levantaran la contravención estaba atendiendo una teniente o sargento, no recuerdo bien el cargo, que había conocido por una condución anterior originada en una protesta frente al circo Gasca. Esto fue una predicción de Andrés, quien me la estaba montando: ”Ahora que lleguemos a la estación te van a saludar, hola Terry qué más, que pasó esta vez.”

Algo interesante fue el arribo de un señor que se salió de la plaza indignado por lo que nos había pasado, y a pesar de ser aficionado, nos dio el nombre de Rivera para que lo denunciáramos. Ojala ese aficionado haya pensado luego que lo que él patrocina que le hagan al toro es mucho peor que la violencia de la cual fuimos objeto.

La orden fue dejarnos allí hasta las 7 pm, una vez se acabara la corrida, a pesar de haber terminado el trámite  mucho antes.  No hubo nada de multas, a menos que lo hagamos dos veces más.

A partir del salto ¿qué ha cambiado para la Federación y el activismo en general en las perspectivas y posibilidades de la lucha antitoreo?
Creo que la gente en general y las compañeras y compañeros de la Federación ya no ven tan grande al contradictor, se le perdió el miedo y lo podemos noquear. La acción revitalizó el debate sobre la lucha antitoreo que estaba volviendo a ser invisibilizado por los medios. Teníamos también que llamar la atención sobre le proyecto de ley que presentó la senadora del Valle Dilian Francisca Toro, del Partido de la U, con el cual pretendía declarar patrimonio cultural de la Nación la Feria Taurina de Cali y subsidiarla. De hecho estamos a punto de derrotar esta iniciativa de la senadora Toro y que ahora hace trámite en la comisión segunda de la Cámara de Representantes con la ponencia del representante por el Valle, y aliado de Dlian Francisca, Roosevelt Rodríguez.

Las perspectivas son de un movimiento en crecimiento en todos los sentidos, a pesar de tener que fortalecer algunas cosas. En Cuenca, Ecuador, hace tres años hay normatividades que en la práctica impiden realizar corridas.   Baños, también en Ecuador, se declaró desde su concejo en 2007 y con respaldo del alcalde, ciudad contraria a las corridas.  En Quito y Guayaquil las movilizaciones llagan a las mil personas igual que en Lima. En Venezuela, Carrizal prohibió las corridas hace unos meses y Caracas hace unas semanas.  Zapatoca, Santander, es la primera ciudad del país que prohibe las corridas de toros a principios del año pasado. Bello, en Antioquia, también produjo unas prohibiciones que fueron propuestas inicialmente en Medellín con un respaldo de más del 90% de los concejales pero que fueron obstaculizadas por el alcalde Salazar. Las corridas son un negocio muy frágil, su economía va a comenzar a desmoronar como un castillo de naipes y ya se han comenzado a quitar las primeras cartas.

La crisis en las plazas es evidente. En Cali, donde ya tuvieron que recortar tres días, sólo llegan a dos tercios de la capacidad a pesar de que los otrora prestigiosos abonos ahora  parezcan más una crema dental: los venden en los supermercados y dan 2 por 1. En Medellín la plaza no llega a la mitad, más bien logran llenar una tercera parte.  Y en Cartagena tuvieron que cancelar la temporada por falta de público. Las pérdidas económicas han hecho que busquen fuentes de financiación por medio de los subsidios estatales.

Las estrategia es diversa y las acciones son múltiples, unas más complejas que otras. Pero el boicot y cortar las subvenciones estatales (no importa en la forma que se den, como la exoneración de impuestos la cual este año no se dió en Cali) son fundamentales y cada cual puede aportar su semillita al no ir a los conciertos en la plaza (cada vez que hay un concierto en Cali la plaza gana doce millones para seguir torturando toros, maltratando caballos y generando un ambiente social indeseable), no comprando productos que hacen publicidad en las plazas, sea o no durante una corrida, y escribiéndole a estas empresas.

En todo caso hay que tener claro que la inviabilidad económica de estos eventos no va a llevar a la supresión de las corridas de toros en su totalidad. Hay aficionados y ganaderos que están dispuestos a mantener a pérdidas este espectáculo, aunque sea una corrida al año, por eso también son necesarias otro tipo de acciones.

Dejános un último mensaje sobre lo que significa el salto para la lucha de acabar con las corridas.
Quisiera creer que este puede ser un aporte para un salto a una nueva conciencia, a una nueva forma de relación entre los humanos con los animales no humanos y también entre los humanos mismos, pues las plazas también  son un escenario de  relaciones perversas entre humanos.
Si bien preguntar ¿cuánta sangre más puede soportar tu conciencia? es una interpelación a los aficionados, un llamado a que reflexionen, esta pregunta es especialmente para los y las antitoreo. ¿Qué van hacer? No es hora para quedarse sentadas y sentados en casa. En la medida en que pongamos el esfuerzo de más antitoreo, y profundizar en el estudio  del fenómeno y aportar creativamente a las más diversas formas de lucha contra todas las formas de toreo, más rápido se acabarán.  Hay que perder el miedo, la incredulidad; hay sentir nuestro poder, imaginar lo que podemos hacer y comenzar a actuar aunque sea solos, desde nuestros espacios inmediatos.  Será un aporte con el cual miles de toros y caballos descansarán.

Hermano, muchas gracias, de nuevo.  La lucha sigue.  Creo que el fin de las corridas de toros está cerca en Colombia.  Gracias por acercarnos a ese fin.  Un abrazo.


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